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Karl Bushby vuelve a casa: termina en Inglaterra la caminata de 28 años que empezó en Chile

hace 4 días
3 min de lectura


Bushby in hull - (PA Media Editorial)  |  Source: ITVX
Bushby in hull - (PA Media Editorial) | Source: ITVX

Karl Bushby llegó caminando este lunes a Hull, en el norte de Inglaterra, y puso fin a una travesía que empezó hace 28 años en el otro extremo del planeta: Punta Arenas, en el sur de Chile. El exparacaidista británico, que salió con 29 años y regresa con 57, recorrió unos 50.000 kilómetros a pie por cuatro continentes y unos 30 países, sin usar nunca transporte motorizado.

Cientos de personas lo recibieron frente al Ayuntamiento de Hull. «Perdón por hacerlos esperar», bromeó. «Dicen que hace falta todo un pueblo, pero literalmente hizo falta un mundo para traerme hasta aquí».

Después caminó hasta la casa de su madre, Angela, adornada con un cartel que decía «Welcome Home Son» («Bienvenido a casa, hijo»). Ella lo abrazó entre lágrimas y le preguntó: «¿Dónde has estado?». Bushby no la veía desde hacía una década, según la agencia AP.

Un viaje que empezó en Chile

La llamada Expedición Goliath arrancó el 1 de noviembre de 1998 en Punta Arenas. Bushby llevaba una carpa, unos pocos cientos de dólares y una cámara de plástico barata. La regla era una sola: volver a casa por una ruta continua, sin subirse a ningún vehículo con motor.

La idea nació, según ha contado, de una tarjeta de cumpleaños que le envió su padre a mediados de los años noventa, en la que describía una discusión entre dos soldados de fuerzas especiales sobre si se podía caminar de Londres a Nueva York cruzando el estrecho de Bering.

Desde Chile caminó hacia el norte por Sudamérica y Centroamérica. En 2001 cruzó el Tapón del Darién, la selva sin carreteras entre Colombia y Panamá, y terminó 18 días preso en Panamá por entrar a una zona fronteriza restringida. Luego siguió por México y Estados Unidos hasta Alaska.

Hielo, cárceles y burocracia

En 2006 cruzó a pie el estrecho de Bering congelado, de Alaska a Rusia, junto al aventurero estadounidense Dimitri Kieffer. En el camino se toparon con un oso polar, estuvieron a punto de ahogarse y perdieron provisiones cuando se hundieron sus trineos. Al llegar a Rusia fueron detenidos por entrar al país de forma ilegal.

Rusia fue el tramo más largo: entre problemas de visado y el clima, le tomó cerca de una década. En 2012, cuando Moscú le negó la visa, caminó desde Los Ángeles hasta la embajada rusa en Washington para protestar, y con el tiempo consiguió los permisos.

Después avanzó por Mongolia, China y Kazajistán. Para no usar barcos, cruzó a nado el mar Caspio hasta Azerbaiyán y, en octubre pasado, el canal de la Mancha, de Francia a Inglaterra. En la playa de Dover lo esperaban su padre, Keith, y sus hermanos.

Al principio calculó que el viaje duraría unos cinco años; después pensó que serían 12. Terminaron siendo 28. La crisis financiera de 2008 le hizo perder patrocinadores, la pandemia de 2020 lo obligó a detenerse y los trámites fronterizos lo frenaron una y otra vez.

¿Y ahora qué?

El regreso también trajo reencuentros: conoció a su nieta de 12 años y volvió a ver a su hijo Adam, de 36, con quien casi no había convivido. Bushby admitió que le inquieta lo que viene, incluido vivir por ahora en el sótano de la casa de su madre. «Es como cruzar el horizonte de sucesos de un agujero negro», dijo sobre el final del viaje.

Tiene previstas seis charlas en los próximos dos meses, prepara la segunda parte de su libro de memorias, Giant Steps, y el cineasta alemán Werner Herzog filma un documental sobre la travesía. También dijo que planea emprender otra misión para mantenerse ocupado.

Con información de AP y Reuters.

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