Tesla Cybertruck: del fenómeno viral al repliegue industrial previsto para 2027

Tesla se prepara para cerrar uno de los capítulos más llamativos —y controvertidos— de su historia reciente. Elon Musk anunció que la compañía reducirá progresivamente la producción del Cybertruck en su Gigafactory de Texas hacia mediados de 2027, con el objetivo de liberar capacidad para fabricar más unidades del Cybercab, el vehículo autónomo de dos plazas con el que Tesla quiere impulsar su negocio de robotaxis.
La precisión importa: el anuncio habla de retirar gradualmente la producción de la planta de Texas. Musk no confirmó expresamente que el modelo vaya a desaparecer de todas las instalaciones ni detalló qué ocurrirá con las ventas de inventario, las piezas o el servicio a los propietarios. Sin embargo, la decisión, sumada a las cifras comerciales y a los problemas acumulados, ha sido interpretada por buena parte de la prensa especializada como el principio del fin del proyecto.
De la promesa de 2019 a una vida comercial breve
Tesla presentó el Cybertruck el 21 de noviembre de 2019. La demostración quedó marcada por el momento en que se rompieron dos cristales durante una prueba destinada a mostrar su resistencia. El diseño angular de acero inoxidable generó una enorme conversación pública y, según la compañía, el vehículo acumuló cientos de miles de reservas iniciales. Aquellas reservas, sin embargo, eran reembolsables y no equivalían a ventas confirmadas.
La producción estaba prevista inicialmente para finales de 2021, pero se retrasó. La primera unidad salió de la línea de montaje de Texas en julio de 2023, todavía dentro de una fase inicial de producción, y Tesla entregó los primeros vehículos a clientes el 30 de noviembre de 2023.
Si el plan de reducir la producción se cumple a mediados de 2027, el Cybertruck habrá pasado aproximadamente cuatro años desde el inicio de su fabricación inicial hasta el repliegue anunciado. Como producto disponible para clientes, su ciclo comercial habrá sido de alrededor de tres años y medio: desde noviembre de 2023 hasta mediados de 2027.
Las cifras: una distancia considerable frente a la ambición
Musk llegó a proyectar una capacidad o demanda anual de hasta 250.000 unidades. Pero las estimaciones de Kelley Blue Book/Cox Automotive citadas por distintos medios sitúan las ventas estadounidenses en 38.965 unidades durante 2024 y 20.237 en 2025, una caída cercana al 48%. Para los primeros tres trimestres de 2026, Car and Driver recoge una estimación de 11.586 unidades.
La comparación no es menor: incluso en su mejor año, el Cybertruck quedó muy lejos de la escala que Tesla había planteado públicamente. Además, Tesla no desglosa de forma independiente las entregas del Cybertruck en sus informes trimestrales; la categoría «otros modelos» agrupa vehículos distintos, por lo que las cifras específicas proceden de estimaciones externas y no de un desglose oficial de la compañía.
¿Fracaso o apuesta tecnológica incomprendida?
La lectura más crítica domina en buena parte de la cobertura económica. Reuters ha destacado la combinación de retrasos, precios muy superiores a los anunciados, demanda débil y múltiples llamados a revisión. Associated Press ha puesto el foco en la distancia entre las expectativas de Musk —250.000 unidades al año— y el volumen real de ventas, además del efecto que tuvieron el precio y la polarización política alrededor de la marca.
Medios especializados como Car and Driver y Edmunds han sido especialmente duros al evaluar el desenlace comercial y la experiencia del producto. Su argumento central es que la notoriedad del Cybertruck no se tradujo en una demanda masiva y sostenida, y que su precio terminó alejándolo del comprador tradicional de camionetas.
Pero la evaluación técnica no es completamente negativa. Axios recogió que varios periodistas del sector reconocieron soluciones de ingeniería poco convencionales, como la dirección electrónica steer-by-wire y el sistema eléctrico de 48 voltios. Desde esa perspectiva, el Cybertruck puede considerarse un experimento tecnológico audaz cuyo diseño y desarrollo dejaron aprendizajes, aunque no consiguiera convertirse en un éxito comercial de volumen.
También existe una base de seguidores que valora precisamente lo que lo hizo divisivo: su apariencia radical, aceleración, tecnología y carácter de objeto de culto. Para esos compradores, la retirada representa la desaparición de un vehículo distinto en un mercado dominado por diseños más convencionales.
Los problemas que acompañaron al proyecto
El historial del modelo incluye llamados a revisión por distintos motivos, entre ellos un componente del pedal del acelerador que podía desprenderse y piezas exteriores con riesgo de soltarse. Reuters contabilizó 11 llamados a revisión desde su lanzamiento, incluyendo correcciones de software y reparaciones físicas. El historial de incidencias reforzó las dudas sobre la calidad y la fiabilidad de un vehículo que había sido presentado como extraordinariamente resistente.
A ello se sumaron el aumento de los precios respecto de las cifras anunciadas en 2019 y la reducción de algunas de las prestaciones prometidas inicialmente. El Cybertruck llegó al mercado con una etiqueta muy distinta de la propuesta de menos de 40.000 dólares que había contribuido a alimentar las expectativas iniciales.
El contraste: un éxito de atención, pero no de mercado
El balance depende de qué se mida. Como fenómeno mediático, el Cybertruck fue un éxito: convirtió cada aparición en noticia, provocó debate y consolidó una identidad visual inconfundible. Como producto de ingeniería, incorporó tecnologías que podrían influir en futuros vehículos. Pero como negocio de producción masiva, la distancia entre las metas anunciadas y las ventas estimadas, junto con el repliegue de 2027, respalda la conclusión de que no cumplió las expectativas comerciales que Tesla había creado.
La decisión también revela un cambio de prioridades. Tesla quiere dedicar más espacio y capacidad industrial al Cybercab y a su apuesta por la conducción autónoma. La pregunta pendiente es si el Cybertruck será recordado como un fracaso costoso, como un prototipo tecnológico adelantado a su tiempo o como ambas cosas a la vez.
Por ahora, lo confirmado es más limitado que un certificado de defunción: Tesla planea reducir la producción en Texas hacia mediados de 2027. La desaparición definitiva del modelo de toda la oferta de la compañía todavía no ha sido detallada públicamente.



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